¿Qué es la ciencia?

1)   A continuación se presentan tres textos que dan cuenta de diferentes concepciones acerca de la ciencia y el quehacer científico. Lea detenidamente las tres versiones y seleccione una de ellas. Justifique su respuesta.

2)   Según su formación en la universidad, cuál de las tres versiones cree da mejor cuenta de los modos en que se ha instruido en la institución? Explique el porqué de sus afirmaciones.

 

El conocimiento científico no es una entidad abstracta sin anclaje en lo real. Está registrado en publicaciones, grabaciones, protocolos, conclusiones de investigaciones, bancos de datos, unidades y redes informáticas, así como en las aplicaciones concretas de la ciencia. Se genera en las prácticas y los discursos de la comunidad científica. Además, está relacionado con el resto de la sociedad. Por consiguiente “ciencia” es un término de mucho mayor alcance que “conocimiento científico.

El conocimiento científico entonces, forma parte de la ciencia. Pero la ciencia es más abarcativa, pues comprende también las instituciones gubernamentales y privadas que invierten en investigación científico-tecnológica, las universidades e institutos de investigación, las editoriales de temas científicos, por supuesto, la comunidad científica, que está constituida por investigadores, editores, periodistas especializados, divulgadores científicos, docentes, alumnos, técnicos, metodólogos y epistemólogos

            El término “ciencia” comprende varios sentidos. Sin embargo, hay dos que interesan especialmente aquí. Uno de ellos es el de mayor extensión: se refiere al conocimiento que cada época histórica considera sólido, fundamentado y avalado por determinadas instituciones. El otro sentido es el más preciso: alude al conocimiento surgido entre los siglos XVI y XVII, cuyos fundadores fueron Copérnico, Kepler, Galileo y Newton, entre otros, y que junto con las instituciones en las que se ha desarrollado, y se desarrolla, constituyen la empresa científica.(Díaz, 2003, pág. 19 y 20)

 

 

Podemos afirmar, de acuerdo con una famosa caracterización del epistemólogo estadounidense Ernest Nagel, que la ciencia es conocimiento sistemático y controlado. Aun reconociendo que no toda investigación o actividad científica desemboca en la producción de teorías, circunscribiremos nuestra exposición al examen de las particularidades de tal producción de teorías científicas, pues ello bastará para captar el sentido de las controversias más características de la epistemología contemporánea. La estructura de las teorías que es de carácter lógico-lingüístico, no siempre refleja los procesos y conflictos inherentes a la actividad científica. Mas, si las acciones desarrolladas por los científicos conducen a resultados de importancia, la necesidad la comunicarlos a la comunidad científica y a la humanidad toda lleva a “cristalizarlos” en textos, memorias e informes.  La posibilidad de desarrollar una labor crítica unidad a tal necesidad de difundir y comunicar los conocimientos hace indispensable que las regularidades que descubren los hombres de ciencia se condensen en afirmaciones, enunciados e hipótesis, todos los cuales constituyen sistemas y teorías. (Klimovsky e Hidalgo,  1998)

 

El proceso de investigación no es una entidad por sí misma, sino algo que aparece como siendo realizado por unos seres muy “concretos” y singulares: los científicos. En este sentido se puede decir que la investigación científica es eso que hacen los científicos cuando investigan. Durante este proceso ocurre de manera actual lo que en las facultades individuales se encuentra de una manera potencial. Pero esta puesta en acción de las facultades del investigador persigue un fin: busca obtener un cierto producto. Es posible decir que este producto tiene al menos dos grandes finalidades fácilmente reconocibles:

·    producir conocimientos por los conocimientos mismos (por el placer que proporciona la contemplación de lo desconocido o la resolución de los enigmas que se plantean a nuestra conciencia)

·    producir conocimiento por las consecuencias técnicas y, por ende, por las prácticas que de ellos se pueden extraer.

A estas dos finalidades reconocidas universalmente se agrega otra, mucho menos notoria, vinculada a los procesos de estabilidad ideológica y, consecuentemente, política, de las sociedades humanas. Esta finalidad existe aun cuando la investigación sea efectuada por una empresa privada, o para una repartición estatal, o incluso, bajo la protección de un mecenas.” (Samaja, 1995, pág. 21)